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¿Cómo no gastar mucho dinero en Semana Santa?

La Semana Santa es una época para la reflexión y la meditación. Una parte de la población permanece en sus ciudades para disfrutar de un poco de paz y para participar en las tradicionales actividades religiosas.

Por otro lado, muchos aprovechan estos días para tomarse unas vacaciones e ir a la playa, al campo u otros destinos.

Esta próxima Semana Santa la afrontamos con altos niveles de inflación, aunque al mes de febrero esta se ha reducido hasta 6.34% según el Banco Central. También aún persiste la incertidumbre en torno a la cruenta guerra entre Ucrania y Rusia. Asimismo, grandes fenómenos naturales han afectado al mundo como los terremotos en Turquía, fuegos forestales en Europa y grandes inundaciones en varios rincones del mundo.

En términos monetarios debemos realizar una buena planificación financiera si se desea salir de la ciudad. Existe la creencia de que sin dinero es imposible salir a divertirse o descansar. Lamentablemente vivimos en una sociedad consumista donde hasta el ocio está sumamente monetizado. Creemos erróneamente que la diversión y el placer están íntimamente relacionados con nuestros bolsillos.

Con imaginación, sentido común y mucha creatividad podemos realizar actividades interesantes en Semana Santa sin incurrir en gastos de consideración.

No se sienta frustrado si este año no puede ir a un resort o alquilar una cabaña en las montañas. No siempre estaremos en capacidad de incurrir en este tipo de gastos, sobre todo en estos tiempos de crisis, donde debemos ajustarnos el cinturón. Como mencionamos anteriormente, es posible realizar otras actividades, sanas e instructivas, sin la necesidad de endeudarse o excederse en gastos.

En tal sentido, podemos mantenernos en la ciudad y organizar actividades sumamente divertidas. Es una buena oportunidad de explorar nuevos lugares en familia, disfrutar de un buen día de camping, organizar sesiones de cine con amigos, realizar con vecinos o amigos actividades deportivas y de recreación o sencillamente disfrutar de un buen libro. Si usted es una persona devota, muchas parroquias ofrecen actividades, retiros y paseos a precios módicos, así como actividades de formación cristiana en comunidad.

Por otro lado, si va a salir de la ciudad a un resort o alquilará una villa en la playa o en el campo es sumamente importante que lo haya planificado con anticipación. Se recomienda que sea fruto del ahorro y no de un préstamo, sobre todo ahora en que las tasas están por las nubes.

Por esta razón es bueno determinar con anterioridad el destino del viaje, el propósito de este y sobre todo el dinero que se requerirá. Una vez establecido el monto, nunca excederse y limitarse a lo presupuestado.

Si va a salir por varios días de la ciudad, tenga presente tomar las medidas de seguridad pertinentes, pues la Semana Santa es una época propicia para que los amigos de lo ajeno “hagan su agosto”.

Pida a un vecino de confianza o un familiar que vaya a quedarse en la ciudad, que le “eche un ojo” a su propiedad, y de percibir algo extraño dele su número de celular para que le llame. Asimismo, guarde en un lugar seguro sus pertenencias más valiosas, no deje dinero a la vista y sobre todo tenga en buen recaudo sus documentos esenciales (pasaporte, títulos de propiedad, certificados financieros, etc.)

Tenga cuidado con las tarjetas de crédito, no se deje deslumbrar por las promociones, sobre todo aquellas de “viaje ahora y pague después”. Todo uso del plástico debe estar debidamente incluido en su presupuesto, es decir, debe tener la certeza que lo podrá pagar.

En caso de que elija un hotel todo incluido, busque aquel que más se ajuste a sus necesidades y a su presupuesto. Tenga en cuenta que para la Semana Santa tienden a ser más costosos, por lo que es muy prudente saber elegir entre varias alternativas.

Por otro lado, es conveniente analizar la posibilidad de alquilar una cabaña o casa de campo a un precio atractivo y que pueda ser compartido entre amigos o miembros de la familia, usando el sistema del “serrucho” para la compra de alimentos y demás necesidades.

No está de más la confección de un itinerario donde estén registrados los gastos diarios, las actividades a realizar, el consumo límite de combustible y hasta un fondo para contingencias.

Por último, y tal vez lo más importante, no olvide su parte espiritual, a donde quiera que vaya, no pierda la oportunidad de estar en contacto con el Señor. Si va a viajar, cuídese y cuide a los suyos. Descanse y disfrute, para que vuelva a retomar su vida con más ahínco y sin la carga de un endeudamiento extra.