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Diagnóstico precoz del Alzheimer: cómo un análisis de sangre y los nuevos tratamientos están cambiando la neurología

"¿Es normal que mi padre olvide conversaciones recientes? ¿Puede ser el inicio de un Alzheimer? ¿Existe alguna prueba que lo detecte antes?"

Estas son algunas de las preguntas que escucho con más frecuencia en consulta. Detrás de ellas suele haber incertidumbre, miedo y la necesidad de obtener respuestas claras.

Durante muchos años, el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer llegaba cuando los síntomas ya eran evidentes y las opciones terapéuticas eran limitadas. Hoy la situación ha cambiado. Los avances en biomarcadores y la aparición de tratamientos capaces de modificar parcialmente la evolución de la enfermedad en pacientes seleccionados han transformado nuestra forma de abordar el Alzheimer.

El diagnóstico precoz del Alzheimer: por qué hoy es más importante que nunca
El Alzheimer comienza muchos años antes de que aparezca una demencia establecida. En ese periodo inicial pueden existir cambios biológicos en el cerebro mientras los síntomas son muy leves o incluso inexistentes.

Por ello, cuando una persona consulta por alteraciones persistentes de memoria o por un deterioro cognitivo leve, el objetivo ya no es únicamente confirmar o descartar un diagnóstico, sino identificar la causa de esos síntomas lo antes posible.

Un diagnóstico precoz permite ofrecer un estudio más preciso, orientar mejor a las familias y, en algunos pacientes, valorar el acceso a tratamientos que pueden modificar la evolución de la enfermedad.

Uno de los avances más relevantes de los últimos años es la determinación en sangre de la fosfo-tau217 (p-tau217).

Este biomarcador ha demostrado una elevada precisión para identificar la probabilidad de que exista enfermedad de Alzheimer asociada a patología amiloide, especialmente en personas con síntomas compatibles.

Sin embargo, es importante transmitir un mensaje claro: un análisis de sangre, por sí solo, no diagnostica la enfermedad de Alzheimer.

Los biomarcadores informan sobre la biología de la enfermedad, pero el diagnóstico siempre requiere integrar la historia clínica, la exploración neurológica, la evaluación neuropsicológica y, cuando está indicado, otras pruebas complementarias.

Precisamente ahí reside el valor de la medicina especializada: interpretar correctamente toda esa información en el contexto de cada paciente.

¿Quién puede beneficiarse de esta prueba?
La fosfo-tau217 no está indicada como prueba de cribado para toda la población ni debe solicitarse de forma indiscriminada.

Su utilidad es mayor en personas que presentan síntomas cognitivos compatibles con una enfermedad neurodegenerativa y en quienes el resultado puede ayudar a orientar el estudio diagnóstico.

Dependiendo de cada caso, el neurólogo puede considerar necesario completar la evaluación con resonancia magnética, biomarcadores en líquido cefalorraquídeo o estudios PET para confirmar el diagnóstico biológico cuando ello tenga implicaciones clínicas o terapéuticas.

Los nuevos tratamientos antiamiloide: una nueva etapa en el tratamiento del Alzheimer
Otro de los grandes avances es la disponibilidad de tratamientos dirigidos frente a la proteína beta-amiloide.

Estos fármacos no curan la enfermedad de Alzheimer, pero los estudios clínicos han demostrado que pueden ralentizar su progresión en pacientes cuidadosamente seleccionados que se encuentran en fases iniciales de la enfermedad.

Su utilización exige un diagnóstico biológicamente confirmado, valorar cuidadosamente la relación entre beneficios y riesgos y realizar un seguimiento estrecho durante el tratamiento.

Por este motivo, no todos los pacientes con Alzheimer son candidatos y la indicación debe realizarse siempre tras una evaluación especializada.

Nuestra forma de trabajar: precisión diagnóstica y atención personalizada
En la Unidad de Trastornos del Movimiento y Memoria del Hospital Memorial Publio Cordón (Madrid) creemos que cada paciente merece un diagnóstico preciso y una explicación comprensible de lo que le está ocurriendo.

Por ello realizamos una evaluación integral que puede incluir:

Consulta neurológica especializada.
Evaluación neuropsicológica.
Biomarcadores en sangre, como la fosfo-tau217, cuando están indicados.
Resonancia magnética cerebral.
Biomarcadores confirmatorios mediante líquido cefalorraquídeo o PET cuando son necesarios.
Valoración de la idoneidad para recibir los nuevos tratamientos antiamiloide.
Seguimiento clínico y radiológico de los pacientes que reciben estas terapias.

Nuestro objetivo no es únicamente poner un diagnóstico, sino acompañar al paciente y a su familia en cada etapa, resolver sus dudas y ofrecer un tratamiento basado en la mejor evidencia científica disponible.

El futuro del Alzheimer ya ha comenzado
La neurología está viviendo uno de los cambios más importantes de las últimas décadas.

Hoy disponemos de herramientas que permiten detectar la enfermedad de Alzheimer antes, comprender mejor qué ocurre en el cerebro y ofrecer tratamientos que hace pocos años no existían.

Estos avances no eliminan la necesidad de una valoración clínica experta; al contrario, hacen que sea más importante que nunca. Interpretar correctamente los biomarcadores, seleccionar a los pacientes adecuados y tomar decisiones individualizadas es la mejor forma de trasladar la innovación científica a una atención de calidad.

Si usted o un familiar presenta cambios persistentes de memoria o dificultades cognitivas, una valoración precoz por un neurólogo especializado puede ayudar a identificar la causa, aclarar el diagnóstico y determinar qué opciones diagnósticas y terapéuticas son las más adecuadas en cada caso.