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Salud mental: urgencia social que no puede seguir ignorándose

En los últimos años, la salud mental ha dejado de ser un tema relegado al ámbito privado para convertirse en una problemática social de primer orden en República Dominicana.

La ansiedad, la depresión, el estrés crónico, los trastornos de conducta y las dificultades emocionales ya no afectan solo a individuos aislados; impactan directamente en las familias, las comunidades y la estabilidad social del país.

Lo que antes se callaba hoy se manifiesta con fuerza en las calles, en los hogares, en los centros educativos y en los espacios laborales.
Y cuando la salud mental no se atiende de forma oportuna, sus consecuencias pueden tornarse peligrosas.

Sociedad muy cargada
Vivimos en una época marcada por la incertidumbre económica, la presión social, la sobreexigencia, el debilitamiento de los vínculos familiares y la falta de espacios de contención emocional. Muchas personas cargan duelos no resueltos, frustraciones acumuladas y heridas emocionales que nunca han sido atendidas. Esta sobrecarga emocional se traduce en intolerancia, impulsividad, conflictos constantes, aumento de la violencia intrafamiliar, consumo de sustancias y conductas de riesgo.

No se trata únicamente de problemas de disciplina o valores, sino de una profunda crisis emocional que atraviesa a gran parte de la población. Cuando una sociedad no cuida su salud mental, la empatía se reduce, la comunicación se rompe y la violencia encuentra terreno fértil.

Familias en riesgo
Uno de los sectores más impactados es el núcleo familiar. Padres y madres emocionalmente agotados, niños con ansiedad, adolescentes con síntomas depresivos y jóvenes que crecen sin herramientas para identificar y regular lo que sienten. En muchos casos, el malestar emocional se confunde con rebeldía o mal comportamiento, cuando en realidad es un llamado de auxilio.

En las aulas se observa un incremento de dificultades de concentración, irritabilidad, aislamiento y bajo rendimiento académico. En los hogares, el diálogo se sustituye por gritos, silencios prolongados o desconexión emocional.

Todo esto evidencia la necesidad urgente de fortalecer la educación emocional y el acompañamiento psicológico desde edades tempranas.

A pesar de los avances, el estigma en torno a la salud mental continúa siendo un obstáculo significativo.

Todavía muchas personas consideran que acudir a un profesional es señal de debilidad o que los problemas emocionales “se resuelven solos”.
Esta creencia retrasa la búsqueda de ayuda y agrava los síntomas. Una República Dominicana emocionalmente sana es una República Dominicana más segura, más humana y con mayor esperanza.

Llamado urgente

— Tiempo de acción
La salud mental debe convertirse en una prioridad nacional. Es necesario invertir en programas de prevención, acceso a servicios psicológicos y psiquiátricos, educación emocional desde la infancia y campañas que promuevan la conciencia y la desestigmatización.