Del dicho al hecho

La profunda crisis que atraviesa Haití representa hoy uno de los mayores desafíos para la seguridad, la estabilidad y el desarrollo de la República Dominicana.
Tal y como lo reconoce el embajador Mike Waltz, representante de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, quien respaldó este lunes la posición de República Dominicana de considerar la crisis de Haití una amenaza para su seguridad, al advertir que el avance de las bandas criminales, el tráfico de armas y el narcotráfico no puede quedar confinado dentro del territorio haitiano.
El colapso institucional, la violencia de las bandas armadas y el deterioro de las condiciones humanitarias al otro lado de la frontera generan una presión constante sobre nuestro país.
República Dominicana no puede permanecer indiferente al sufrimiento del pueblo haitiano. Sin embargo, la solidaridad no debe confundirse con la renuncia al deber fundamental de todo Estado: proteger su territorio, garantizar el orden y salvaguardar el bienestar de sus ciudadanos.
El reto exige una política de Estado firme, responsable y equilibrada. Es necesario fortalecer el control fronterizo, combatir el tráfico de personas y el crimen organizado, hacer cumplir las leyes migratorias con respeto a los derechos humanos y continuar impulsando la cooperación internacional. La solución definitiva a la crisis haitiana no puede recaer únicamente sobre los hombros de la República Dominicana; es una responsabilidad compartida por la comunidad internacional, pero tienen que actuar, porque DEL DICHO AL HECHO, HAY MUCHO TRECHO.
Al mismo tiempo, debemos evitar que este tema sea utilizado para sembrar odio o dividir a la sociedad. La prudencia, el respeto a la dignidad humana y la defensa de la soberanía nacional pueden y deben caminar de la mano.
La historia ha demostrado que ignorar una crisis de esta magnitud tiene consecuencias. Por eso, este es el momento de actuar con visión, unidad y responsabilidad. Defender la soberanía no es un acto de confrontación, sino un deber constitucional. Y ayudar dentro de nuestras posibilidades tampoco debe significar comprometer la seguridad, la estabilidad económica ni el futuro de la nación.
En TELENORD entendemos que la República Dominicana necesita decisiones firmes, políticas sostenibles y el respaldo de la comunidad internacional para enfrentar uno de los mayores desafíos de su historia reciente.