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Vapeo y salud mental disparan las consultas de emergencia en República Dominicana

Santo Domingo.- El ecosistema de las emergencias médicas en la República Dominicana libra múltiples batallas simultáneas que trascienden el ruido de las sirenas y los estragos del tránsito vehicular, enfrentándose a un conjunto de patologías silenciosas pero letales que ponen a prueba la verdadera capacidad de contención del sistema sanitario público y privado.

Detrás de las puertas de resucitación y los pasillos de triaje, los emergenciólogos dominicanos representados por la Sociedad Dominicana de Emergenciología (SODOEM) batallan contra la falta de cultura preventiva de los ciudadanos, el vacío en la cobertura aseguradora y la irrupción descontrolada de nuevos hábitos de consumo en la población joven, elementos que combinados amenazan con colapsar las infraestructuras de salud.

El doctor Eliezer Jiménez, presidente de SODOEM, resalta que excluyendo los accidentes de tránsito, el grueso de las visitas de urgencia está monopolizado por pacientes que padecen enfermedades crónicas descompensadas, un reflejo directo del fracaso o la ausencia de un primer nivel de atención efectivo en las comunidades.

"Las enfermedades crónicas descompensadas es ese tipo de paciente diabético, hipertenso, que tal vez no va a su consulta cada tres meses, que no tiene un área donde acudir y se queda en la casa; las pastillas dejaron de funcionar, de repente le duele la cabeza o tiene un mareo y tiene que acudir a la emergencia", explica el emergenciólogo.

El especialista afirma que estas crisis hipertensivas o desajustes glicémicos saturan las salas con ciudadanos que terminan buscando en el hospital la atención rutinaria que no logran agendar a tiempo en las consultas ambulatorias regulares.

La ignorancia del triaje y la desesperación del paciente
Esta alta afluencia de pacientes no críticos genera un choque constante de expectativas en las salas de espera, donde la falta de comprensión sobre los protocolos de urgencia detona fricciones innecesarias entre los usuarios y el personal médico que labora en condiciones muchas veces inhóspitas.

"Yo pudiera decirte con toda certeza de que el paciente crítico en una sala de emergencia no espera; inmediatamente se identifica un paciente crítico, no espera… el problema está en los otros pacientes que acuden a la emergencia y que pudiesen tener un tiempo de espera mayor porque son pacientes que pudiesen manejarse de manera ambulatoria", aclara Jiménez al defender el sistema de triaje.

El “triaje” es un método de clasificación mundial donde los niveles 1 y 2 reciben atención inmediata por estar en peligro de muerte inminente, mientras que las categorías 4 y 5 deben aguardar su turno, siendo estos últimos quienes usualmente se desesperan y acuden a la prensa alegando abandono o negligencia.

Salud mental y el letal mercado de los vapeadores
Dentro del cambiante perfil epidemiológico del país, la salud mental emerge como un reto titánico para los galenos de turno, quienes por años no contaron con el respaldo logístico para referir a individuos sumidos en crisis nerviosas o brotes psicóticos que ponían en riesgo sus vidas y las de terceros.

Aunque la Sociedad Dominicana de Emergenciología celebra la reciente apertura de unidades de atención psiquiátrica en la red pública como un respiro necesario frente a la problemática, el gremio señala con firmeza la urgente necesidad de que las Administradoras de Riesgos de Salud (ARS) amplíen sus planes de cobertura y asuman el costo real que representa el abordaje digno de estos trastornos en la población dominicana.

De igual forma, una amenaza respiratoria se cierne sobre la juventud a la vista de todos y sin aparente supervisión estatal: el uso indiscriminado de cigarrillos electrónicos.

"Nosotros estamos viendo eso con mucha tristeza y con mucha alarma, de muchos pacientes jóvenes que empiezan con un proceso bronquial respiratorio… cuando le haces una radiografía, tienen el pulmón de un anciano fumador de 70 años", advierte el doctor Sobre la lesión pulmonar asociada al uso del “vapes” que está empujando a decenas de adolescentes hacia las unidades de cuidados intensivos.

El presidente de la sociedad médica deplora la existencia de un mercado ilícito e informal donde estos dispositivos de vapeo y las sustancias líquidas químicas se venden sin ningún rigor en colmados o barberías de barrio, alcanzando las manos de menores de edad con una facilidad pasmosa que burla todo tipo de control legal.

Ante esta realidad tan compleja, y frente a la amenaza de picos estacionales enfermedades como el dengue, los emergenciólogos dominicanos sostienen que si bien el personal humano está plenamente capacitado para responder clínicamente, la infraestructura hospitalaria sencillamente no cuenta con el desahogo logístico necesario para absorber brotes epidémicos catastróficos.

Al mismo tiempo hace un llamado urgente a la concientización ciudadana y a la inversión gubernamental en infraestructura preventiva antes de que el frágil hilo del sistema termine por romperse.

Frente a estos múltiples frentes de batalla, la Sociedad Dominicana de Emergenciología (SODOEM) se erige como un bastión indispensable para la articulación de respuestas efectivas dentro del sistema sanitario.

La institución no solo alza la voz para generar opinión pública sobre problemáticas emergentes como el impacto letal del “vapeo” y la “vulnerabilidad psiquiátrica”, sino que pasa a la acción colaborando estrechamente con las direcciones hospitalarias en la estandarización de protocolos de triaje y atención crítica.