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La calidad educativa no se construye con descuentos a los docentes

Las recientes declaraciones del diputado Nicolás Hidalgo en torno a la posibilidad de descontar salarios a los docentes que participan en jornadas de protesta han generado un amplio debate dentro del sector educativo. Más allá de la posición que pueda asumir cada ciudadano sobre este tema, resulta necesario analizar la solidez de los argumentos que sustentan dicha propuesta y su compatibilidad con el marco jurídico que protege los derechos de los trabajadores dominicanos.

Reducir el debate a la simple aplicación de descuentos económicos demuestra un desconocimiento de las causas que históricamente han motivado las luchas del magisterio dominicano. Los avances en materia de salario, condiciones laborales, infraestructura escolar, seguridad social y derechos profesionales no han surgido de manera espontánea; han sido el resultado de años de diálogo, organización y movilización de los docentes a través de la ADP.

La Constitución de la República reconoce el derecho de los ciudadanos a expresar sus demandas y manifestarse pacíficamente. Asimismo, la Ley General de Educación 66-97 y el Estatuto Docente establecen principios orientados a la dignificación de la profesión docente y a la participación de los educadores en la defensa de sus derechos. Ignorar este marco legal para promover medidas punitivas refleja una visión simplista de una realidad mucho más compleja.

Llama la atención que, en lugar de presentar estudios, investigaciones o evidencias que demuestren que los descuentos salariales mejoran la calidad educativa, el diputado recurra a planteamientos que parecen más orientados al castigo que a la solución de los problemas que enfrenta la educación pública. Un representante de la sociedad debe elevar el nivel del debate con propuestas fundamentadas y no con discursos que desconocen el papel histórico y social del magisterio.

La sociedad espera de sus representantes propuestas serias, sustentadas en evidencia y orientadas a fortalecer el sistema educativo. La calidad de la educación no se construye limitando derechos constitucionales ni deslegitimando las reivindicaciones de los docentes, sino promoviendo el diálogo, el respeto institucional y soluciones que atiendan las verdaderas necesidades de las escuelas, los estudiantes y los maestros. Cuando faltan argumentos sólidos, las sanciones terminan sustituyendo el debate, y eso nunca beneficia a la educación.