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Diputado busca venganza ante los profesores por no poder aprender Historia, Geografía y Lengua Española

La reciente propuesta legislativa del diputado Nicolás Hidalgo, orientada a descontar salarios a los docentes que participen en huelgas y paros laborales, ha generado un intenso debate en la opinión pública. No se trata únicamente de una iniciativa que afecta derechos laborales; también plantea interrogantes sobre la visión que algunos dirigentes tienen de la educación y de quienes dedican su vida a ella. Tal parece que no solo la primera dama ve peligro en la democracia ejercida desde la ADP, los ilustres diputados temen a que la clase magisterial se exprese en mejora de la educación del país.

Sin embargo, más allá del contenido de la propuesta, resulta inevitable examinar el historial público de quien la impulsa. Después de todo, cuando un legislador ha sido protagonista de episodios ampliamente comentados relacionados con la Historia, la Geografía, la Lengua Española y la comprensión lectora, surge una pregunta legítima: ¿estamos ante una iniciativa para mejorar la educación dominicana o ante una vieja factura pendiente con el sistema educativo que intentó formarlo?

Honorable diputado Nicolás Hidalgo:

El área de Ciencias Sociales le agradece eternamente su aporte al estudio de la historia nacional, especialmente por demostrar que una fecha patriótica puede convertirse en un acontecimiento internacional con solo pronunciar unas cuantas palabras.

El área de Geografía también le expresa su admiración, pues ha logrado recorrer territorios conceptuales desconocidos para la ciencia y ubicarse en coordenadas donde la lógica, la precisión y el conocimiento rara vez coinciden.

Por su parte, el área de Lengua Española le reconoce un mérito extraordinario, son pocos los ciudadanos que tienen el privilegio de ampliar el idioma creando términos tan memorables como los célebres "actos pátricos", expresión que ya forma parte del folclore político nacional.

El magisterio dominicano, sin embargo, observa con curiosidad cómo alguien que todavía mantiene cuentas pendientes con la lectura comprensiva pretende ahora evaluar, sancionar y castigar a quienes dedican su vida a enseñar.

La provincia Duarte, el país y el mundo todavía no salen del asombro por lo ocurrido durante la lectura de una placa al Presidente de la República en el estadio Julián Javier. Aquel episodio dejó una valiosa lección pedagógica, quedó demostrado, en tiempo real y ante el público, que leer no siempre significa comprender y que pronunciar palabras no garantiza entender su significado.

Sin embargo, resulta comprensible su propuesta contra los docentes. Después de todo, cuando un estudiante llega a la adultez sin hacer las paces con la Historia, la Geografía, la Lengua Española y la comprensión lectora, es natural que termine buscando responsables fuera de sí mismo.

Aunque, siendo justos, también existe otra posibilidad, que los maestros sí enseñaran, que cumplieran con su deber y que el verdadero problema estuviera sentado en el pupitre.

Con el mayor respeto que merece su investidura, quizás antes de reformar la educación dominicana le convendría aprobar algunas asignaturas pendientes... Porque cuando fallan simultáneamente la Historia, la Geografía, la Lengua Española y la comprensión lectora, el expediente académico deja de ser un asunto de los maestros para convertirse en responsabilidad del estudiante.